El Mundo Perfecto de Leire
Apostados en el portal, asomados a la oscuridad amaneciente, esperamos educadamente que el sol dispare con sus rayos la autorización para circular rumbo al trabajo.
Un minuto después camino organizadamente por mi acera asignada (norte, este-derecha- y sur, oeste-izquierda-) mi ropa amarilla me identifica como trabajador asalariado, bajo la mirada para no parecer desafiante tal como indica el gobierno, me muevo a paso constante y aunque hoy luzco mi brazalete gris, que indica que estoy de baja, no uso el tranvía que hoy consecuentemente si podría usar.
Debo presentarme a las diez en punto en el servicio medico de igualdad, hoy se me hará una evaluación sobre el tamaño de mi pene, el ministerio ha decidido que no es justa la diferencia de tamaño en los hombres por que genera desigualdades.
Soy recibido y atendido por una enfermera que claramente ya ha pasado por el proceso de igualificacion, pelo corto, labios carnosos y anchas caderas. Me habla con cortas frases y monosílabos para respetar la igualdad de trato y no ser sancionada.
Al salir de la consulta y como premio a mi colaboración puedo acudir a recoger mi dosis extra de” vidafeliz” un sustitutivo sano e inocuo que suple al tabaco, alcohol y otras drogas prohibidas totalmente.
Me dirijo a mi banco para cerciorarme que el estado me ha ingresado el sueldo, aunque trabajo para una empresa privada esta le paga al gobierno, descuentan los impuestos y me ingresan el resto para no discriminarnos a nadie.
Es la hora de comer y al ser jueves a los empleados amarillos nos toca la dieta cuatro, ensalada y hamburguesa certificada por el servicio de salud y planeamiento de M´acdonals. Todos los alimentos con connotaciones perjudiciales habían sido prohibidos, no más fabadas, cocidos o chuletones.
La tarde la pasare viendo uno de los mil canales que recibo en mi casa, pero todos son parecidos.
Por la noche saldría a cenar pero es complicado elegir y sobre todo poder pagar esos locales casi exclusivos de los altos funcionarios. Además no tengo dinero para poder pagar la multa preventiva y obligatoria si quiero usar mi coche.
Al llegar la noche debo estar en casa antes de las diez, a las once por motivos ecológicos y de sostenibilidad, se apagaran las luces y los semáforos de toda la ciudad, no esta prohibido salir pero nadie lo hace, ¿para que?
Me acurruco en mi cama y espero despertar en otro mundo,…. o no despertar